Carlos Ménem, Néstor Kirchner y Cristina Fernandez. Tres iconos políticos en la Argentina, provocadores de un despertar de la ciudadanía, para una mayor participación en los asuntos cotidianos y el futuro del país.
Tragar al primero, me es tan insulso como tomar Uvasal con sabor artificial a naranja. Con el segundo me pasé un poco en la farra, comiendo azado como condenado, pero no se puede vivir de fiesta en fiesta. Hay que vivir sano para ser útil. Con Cristina me estoy cansando, y en el uso de metáforas y comparaciones, ya me dan ganas de buscar otro médico porque su receta me impide volver al Uvasal y tampoco me posibilita regresar a la farra de Néstor.
Un día le mandé a Carlos Ménem una carta, comentándole ser primo por tercera generación de su primer Jefe del Ejército Argentino, el General Isidro Bonifacio Cáceres. A los pocos días me vino una respuesta por correo, y aunque no me ayudó en nada, su respuesta me pareció una gentileza invalorable. Pasado el tiempo, le envié cuatro cartas al ex presidente Néstor Kirchner. Anduve tratando de descubrir dónde fueron a parar. Me cansé. En la entrada se constató que ingresó, pero en los Archivos, aparentemente no habían entrado nunca, y menos que hubiesen llegado a manos de su destinatario.
Pasó otro tiempo y me presenté con una nota dirigida a la Directora del Archivo Presidencial, quien me informó que mi última nota había sido derivada a Acción Social.
Le envié una nueva nota donde argumentaba que a mi entender ella estaba puesta allí como receptora y correo, y no para abrir una carta y decidir DESVIAR su destino. Además, aclaré que no era un mendigo sino un ciudadano de bien que quería ayudar al país en algo. ¡NUNCA MÁS FUI RESPONDIDO!
A Cristina la escribí entregando la carta en la puerta de entrada de la Residencia de Olivos a un oficial de Policía, quien me aseguró ser el encargado de recibir y entregarlas. Nunca recibí ninguna respuesta.
A estas alturas debo confesar que aunque Ménem gane algo con esto, lo que no gustaría que así fuera, no puedo ocultar que "El Correo de Macri" anda mejor que las diferentes instancias de administrar en la Casa Rosada. No obstante, ahora prefiero quedarme con EL CORREO DE MACRO, a ver si algún día los gobiernos dejan de ser sordos e inoperantes, y contradictorios a sus propagandas de campañas y escuchan más a quienes deben, y controlan mejor "su casa" para que acaben esos corruptos que ya se enquistaron en el Gobierno y lo transforman cada vez más en madriguera.
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