DERECHO AL ASUNTO...

Examinando detenidamente la Doctrina Católica y la Doctrina Evangélica sobre este tan delicado tema, he comprobado que ambas son completamente coincidentes y ampliamente compatibles. Es probable que en la parte católicorromana haya un sobre énfasis en lo que hace al celibato y a los votos de castidad, no obstante, en lo subyacente y los principios de respeto a la vida y a la integridad del cuerpo humano como Templo del Espíritu de Dios, o al menos Creación divina, no existe ninguna discrepancia.
Por otro lado, lamentablemente, la mayoría de nuestros maestros se hacen llamar católicos, apostólicos romanos, y no lo son, y como son falsos cristianos, o malos católicos, que nunca transitaron por una necesaria catequesis teológica al respecto, necesariamente terminan siendo los peores ministrantes de la Educación Sexual Integral obligatoria. También se debiera no descuidar el tema o dejarlo en manos de personas inescrupulosas, que por ser médicas o defensoras de algún sector poblacional interesado en la perversión de nuestros hijos, se arroguen la dominancia en la educación o una participación privilegiada.
Algunas provincias ya establecieron su programa de estudio oficial, mientras que otras aún no han conseguido establecer nada, ni siquiera reunir a los distintos segmentos sociales de la comunidad educativa interesados en proponer posiciones necesarias para el concenso.
Poseemos en archivo el programa completo de la Ciudad de Buenos Aires, desde el Nivel Inicial hasta el Nivel Medio.
Nos agradaría escuchar opiniones, a la vez que propongo que se forme en cada provincia una comisión integrada por sacerdotes católicos y pastores evangélicos reconocidos moralmente, por partes iguales, quienes eligirán los cargos entre sí y debatirán y elaborarían un programa que luego ofrecerían a los padres, tutores y maestros, incluyéndose la necesaria formación de quienes ministrarán las clases.
TITO BERRY